06. The heart never lies
Miré el reloj. En media hora Chris vendría por mí para ir al cine. No estaba tan segura si en realidad quería ir, de hecho, iba fingir estar enferma, sin embargo, con papá aún sin hablarme y sin ganas de hablar con Danny o los chicos, me moriría de aburrimiento.
Suspiré mientras terminaba de ponerme un poco de lip gloss. Me acomodé el vestido que llevaba puesto, y escuché la puerta. Bajé los escalones de dos en dos, y cuando llegué a la planta baja, abrí la puerta.
- Hola. – saludé con simpleza. Salí de casa, sin ni si quiera tomarme la molestia de avisarle a papá.
- Te ves muy bien, debo admitirlo. – me dijo.
- Hay tanta diferencia entre los jeans y tenis, y de cómo estoy vestida ahora, ¿no? – me reí. – Que no se te caiga la baba. – dije a modo de burla hacia el modo que me miraba. Él comenzó a reírse.
Chris llegó al estacionamiento del cine, detuvo el coche y salió. Yo hice lo mismo, sin embargo, el vestido se quedo atorado en la puerta. No quería decirle a Chris, pues me daba pena.
- Anda. – me dijo. Yo lo miré por unos segundos.
- Yo…yo te alcanzo es que debo de llamarle a mi papá y avisarle que ya estoy aquí. – mentí. Chris asintió y siguió caminando. Cuando se alejó, comencé a jalar el vestido. Esta situación no podía ser más penosa. Jalé el vestido, hasta que por fin salió. Estaba a punto de irme de espaldas por la fuerza que hacia cuando jalaba el vestido, sin embargo, choqué con la espalda de alguien. Vaya que esto ya no puede empeorar más.
- Lo siento, de verdad. – me giré y entonces vi a Danny. WTF? Al parecer esto si podía empeorar. – Ah, eres tú. – dije algo confundida. – Espera, ¿qué haces aquí? – pregunté.
- Vine con Shelly al cine. ¿Qué haces tú aquí? – abrí la boca y después la cerré.
¡Dios!, ¡ésa chica! Tomé aire. Tranquila, Celeste, no debes de estar celosa, tú fuiste la que metió la pata después de todo.
- ¿Yo? ¡Ah, sí! Yo, ¿quién más? – dije algo nerviosa. Danny ahogó una risa. Yo lo miré con cierto odio. – Pues…tengo una cita. – dije sonriendo orgullosa.
- ¿Con quién? – preguntó.
- No te interesa. – le dije, sonriendo aún.
- Bueno, pues espero que tu noviecito se vuelva Quasimodo. – alcé una ceja.
- Eres un infantil. – dije entrecerrando los ojos.
Entonces Shelly vino, y tomó la mano de Danny.
- Celeste, que gusto verte. – me saludó ella.
- Lo mismo digo, Shelly. – le sonreí un poco.
Sin decir alguna otra cosa, decidí alcanzar a Chris.
- Bueno, los veo después. – me despedí algo indiferente.
Chris había comprado ya los boletos. No me interesaba ni si quiera que película veríamos, sólo quería alejarme de Danny. Compré un refresco, y después nos dirigimos a la sala.
Cuando nos sentamos, miré hacia un lado.
- No way… - murmuré girando los ojos. Justo vi a Danny, quien sonreía con cinismo mirándome.
- Muévete de aquí. – murmuré, logrando que me escuchara, pues entre nosotros solo había un lugar solo. Él se negó. Justo entonces una señora se acercó a sentarse en ese lugar. Suspiré aliviada y me giré a mirar a Chris con una sonrisa.
Entonces sentí que algo me pegaba en la mejilla. Miré mi hombro y vi una roseta de maíz. Miré a Danny riéndose. Giré los ojos. Tomé la misma palomita y se la lancé, y entonces él siguió más. La señora que se encontraba entre nosotros, decidió quitarse, pues al parecer hacíamos mucho ‘escándalo’. Me puse una mano en la frente desesperada.
- ¿Estás bien? – me preguntó Chris.
- Si, claro. No pasa nada. – le aseguré sonriendo. Cuando se giró, suspiré con desesperación, y después tomé una roseta que estaba en mi regazo y me la eché a la boca. Me volteé de nuevo con Danny, y le saqué la lengua.
La película comenzó después de cinco minutos. Todo iba bien, estaba ignorando a Danny.
Chris pasó su brazo por mis hombros, yo le sonreí sin quejarme. Miré hacia un lado y entonces vi a Danny en plena demostración de ‘cariño’ con Shelly. Sí, bueno, yo debí de haber supuesto que Danny la besaría en cualquier momento, así era él.
Apreté los dientes. Sin pensar de nuevo, miré a Chris.
- Chris. – le llamé para que se volteara.
- ¿Si? – preguntó él. Yo no esperé otra cosa y entonces lo besé. No creía lo que estaba haciendo. Besaba a un chico que no conocía del todo, en la primera cita y sólo para encelar a Danny, por quién, se supone que no siento nada.
Moví el brazo, y entonces el refrescó me cayó en las piernas. Me separé de inmediato de Chris.
- El mejor día de mi vida. – murmuré enojada. Miré hacia un lado. Sin decirle algo a nadie, tomé mi bolso y me puse de pie.
Caminé hacia el tocador, y me miré en el espejo.
- ¿Qué rayos me pasa? – me pregunté a mi misma. Tomé aire, y comencé a limpiar mi vestido.
La puerta se abrió y vi a Shelly.
- Hey. – me saludó ella. Yo sonreí un poco. – ¿Estás bien? – me preguntó ella.
- Si, si. Es sólo una mancha. – dije. - ¿Qué haces aquí? – pregunté.
La película no había terminado aún.
- Danny me dijo que entrara a ver si te había pasado algo. – me dijo. Sí, claro, al menos como mejor amigo se interesaba un poco.
- Ah. Bueno, estoy bien, dile que no se preocupe. – sonreí un poco.
Ella se acercó a mirarse al espejo.
- ¿Sabes? La verdad es que siento algo de celos. – me dijo riéndose.
- ¿De quién? – pregunté curiosa.
- ¿De quién más? – me dijo ella, mirándome. – De ti. – dijo rascándose la cabeza apenada.
- ¿Por qué? – pregunté.
- Bueno, eres la mejor amiga de Danny. Él me dijo que no te veía desde hace mucho y que de verdad quería pasar tiempo contigo. – alcé una ceja.
- ¿En serio? – pregunté.
Ella asintió.
- Si. Bueno, conozco a Danny desde hace como un año. Comenzamos a salir hace un mes, apenas. Después llegaste tú, y se alejó un poco. – encogió los hombros.
- Oh…lo siento. – me disculpé.
- Que va. No te preocupes, yo me siento tonta por tener celos. Es decir, sólo eres su amiga y supongo que yo estoy paranoica. – comenzó a reírse. – En fin. Supongo que debo de regresar a ver la película. Conozco a Danny y sé que sin supervisión hará una estupidez. – yo me reí. Me sonrió un poco y se dirigió a la puerta.
- Shelly. – le llamé. Ella se giró y me miró. – Me alegro que salgas con Danny. Te aseguro que estarán juntos por mucho tiempo. – le sonreí con sinceridad. Ella sonrió con cierta dulzura.
- Eso espero. – me dijo. Entonces salió.
Me miré al espejo, y me acomodé el cabello. Salí del tocador unos minutos después, y entonces vi a Chris.
- Celeste, espera. – me dijo. Yo lo miré. – Ven, te llevo a tu casa. – dijo. Negué con la cabeza.
- No, Chris, no quiero darte más molestias. – dije.
- Pero no es ninguna molestia. – sonrió un poco.
- Tomaré un taxi. De verdad, no quiero dar más molestias. – me acerqué a él y le besé la mejilla. – Gracias, aún así. – me dirigí a la puerta de salida.
(…)
La tarde pasó bastante rápido. Estuve viendo TV desde que había llegado a casa. Ya eran las 11.30 de la noche, y aunque no tenía sueño, decidí irme a la cama. Me puse mi bata y me metí en la cama. Cerré los ojos, y entonces, cuando estaba entre la delgada frontera entre estar despierta y estar en el trenecito de los sueños, escuché un sonido en la ventana.
Abrí los ojos poco a poco, y después me incorporé. Sin encender la luz, me puse los zapatos y abrí la ventana. Asomé la cabeza, y vi a Danny recargado en su coche.
- ¿Qué haces aquí? – pregunté.
- Deje a Shelly en su casa hace un rato, y bueno, decidí que podría dar un paseo con la amargada Color azul claro. – alcé una ceja.
- Celeste, estúpido. – le corregí. Él se comenzó a reír.
- ¿Qué dices? – me preguntó. Suspiré.
Me puse un suéter. Abrí la ventana por completo y comencé a bajar por allí.
- ¡Cierra los ojos! – dije, tomando en cuenta que llevaba la bata para dormir.
- Vamos, yo no te dije que bajaras por allí, ahora déjame disfrutar. – supuse que bromeaba.
Finalmente llegué al suelo y me dirigí a donde se encontraba.
- Bonito vestido. ¿Dónde está la mancha de refresco? – dijo con tono burlón.
- ¿Para eso me querías? – pregunté algo enojada.
Subí al coche y entonces el arrancó.
- ¿Cómo te fue con Shelly? – le pregunté.
- Bien. La verdad es que me divierto mucho con ella. – dijo. – Al parecer tú no perdiste tiempo con Quasimodo, ¿eh? – me dijo, medio riéndose.
- Si, bueno, ahora no podré ni mirarlo. – reí un poco. – Ni si quiera sé porqué lo besé. – dije dudosa. Él detuvo el coche.
- Yo sí. – aseguró. Lo miré inquisitiva. Volteó conmigo y me miró a los ojos. – Estabas celosa de Shelly, y querías probar que tú también podías darme celos. – me dijo. Bajé la mirada por unos momentos. ¿Era tan obvia? - Te diré la verdad. Si funcionó. – dijo él, sonriéndome.
- ¿Cómo? – pregunté alzando las cejas.
Sentí que comenzó a acercarse a mí. Cuando estuvo a punto de rozar mis labios, lo detuve de inmediato.
- ¿Qué pasa? – preguntó.
- Si me besas, no quiero que sea porque estás celoso. Tienes novia, y yo… - me quedé pensando. – tengo un padre. – dije. – Bueno, el punto es… - él me interrumpió.
- Te entiendo. – dijo. Yo bajé la mirada apenada.
- Te veo luego, Danny. – dije, sintiendo que no estaba haciendo lo correcto. Le besé la mejilla.
Comencé a caminar. ¿Hacia lo correcto?, ¿o simplemente soy una estúpida enamorada de su mejor amigo y que desaprovecha las oportunidades que tiene frente a su cara? Me tallé los ojos, intentando no llorar, pues tristeza era la sensación que sentía.