Capitulo 02Sandy e Iris entraron al aula y se dispusieron a sentarse en sus respectivos lugares. Sandy se encontraba detrás de Iris, junto a ambas se encontraban Mina y Dani, y frente a Mina, se encontraba Libi, sin embargo, ella aún no llegaba.
- Hey, chicas. ¿Al menos nos saludarán con ‘Buenos días’, o algo? – preguntó Dani, alzando una ceja.
- Oh, lo sentimos chicas, pero bueno, tuvimos una pelea matutina. – dijo Sandy girando los ojos. Mina miró a Iris.
- ¿Acaso golpeaste a alguien? – preguntó.
- Estuvo a punto, pero la tuve que detener antes de que le arrancara la piel a Danny. – dijo Sandy, sin evitar sonreír con diversión.
- Estuve a punto de…pero Sandy… - la miró con los ojos entrecerrados.
- No le digas nada a Sandy, yo le dije que cuando no estuviera presente yo, ella sería la que tendría que dejar el queso a un lado y detenerte. – dijo Mina.
- Si, pero… – dijo Iris.
- Shh, shh. Toma aire, suéltalo lentamente y piensa en cosas bonitas. – le dijo Mina. – Recuerda que eso tienes que hacer con tus ataques de ira, no te lo tengo que repetir. – dijo.
El profesor aún no llegaba, así que, como en cualquiera preparatoria, todos los chicos comenzaron a charlar entre sí, aventar bolas de papel y cosas por el estilo.
De repente, cuatro chicas entraron, se notaba por el sonido de los tacones de sus zapatos hacían al caminar, encabezadas por una chica de cabello largo y castaño oscuro, casi negro, ojos claros y mejillas sonrosadas. Varios chicos silbaron y otros simplemente las miraban con cara de pervertidos…claro, ¿qué chico no lo haría al ver un grupo de chicas en minifaldas y tacones?
- Llegaron los maniquíes. – murmuró Dani, mirando a sus amigas.
- Shh, Dani, no seas descortés. – dijo Mina.
- ¿Descortés? Ahora mismo debería de pararme a patearles el rígido trasero. – dijo Iris, haciendo una mueca.
- Chicas, ¿se olvidan de lo que les he dicho? Por Dios, sean amables, ellas no han hecho nada por ahora, así que, tranquilas. – dijo Mina con aquella tranquilidad que le caracterizaba.
- ‘Por Dios, sean amables, mimimí…’ – le imitó Iris con voz chillona. Mina negó con la cabeza.
Cualquier persona que conociera a Mina, podría describirla como la chica más amable y simpática que pudiera conocer. Siempre ha sido muy tranquila y soñadora. La mayoría del tiempo suele ser despistada, pero a ella misma le causa gracia cuando tiene uno de aquellos momentos. Se pone nerviosa muy fácilmente. No hay nada que le quite esa expresión soñadora, aunque Iris siempre la baja de su nube. Muchas veces suele confiar demasiado en las personas, hasta el punto que la hacen pasar por tonta.
Es de las únicas que logran controlar a Iris. Se la pasa intentando que ella se relaje y se tome las cosas con tranquilidad. Su grupo de amigas, piensan que ella sería una perfecta chica hippie, pues está obsesionada con la tranquilidad, el pacifismo entre las personas y la preocupación por la capa de ozono.
Se la pasa leyendo poesía y cualquier cosa que tengan que ver con romanticismo, y si hay algo raro en ella, es su raro gusto por el olor que tienen las páginas. ¡Ah, claro! ¿Cómo olvidar que se la pasa observando los lunares de la gente solo para ver si los tienen en lugares inusuales?
Siempre tendrá la esperanza de tener su propio cuento de hadas. Anhela encontrar al chico indicado, y aunque ella ya lo tiene en sus expectativas, no quiere hacerle saber a nadie lo que siente por aquella persona, pues sabe que le traería conflictos con sus amigas y con los amigos de él.
- Si, claro, ellas nunca hacen nada, ¿no? – dijo Dani sarcástica.
- Bueno, ya…Mina tiene razón. Mientras no nos insulten o nos busquen discusión, nosotras calladitas nos vemos más bonitas…en especial tú, Iris. – dijo Sandy.
- Dios santo…pero si yo no soy nada agresiva. – murmuró Iris cruzando los brazos.
- Si, tú. – dijo Sandy con sarcasmo.
Las chicas se dispusieron a charlar despistadamente, intentando no llamar la atención del otro grupo de ‘plásticas’, como solían llamarles.
- Ya, seguramente hoy no tienen muchas ganas de molestarnos. Es decir, usemos la lógica, si hubieran estado dispuestas a fastidiarnos, lo hubieran hecho desde que entraron. – dijo Dani, balanceándose en su banco, hasta que, a causa de ello, machucó la mano de Iris, quien se encontraba en el lugar de Mina y con los pies sobre su banco correspondiente.
- ¡Ay! ¡Pero qué…! – Sandy le jaló la pierna antes de que dijera alguna grosería. - ¡Dani! Fíjate. – dijo Iris, para después morderse los labios y mirarse la mano adolorida.
- Si, Dani, fíjate…fíjate como vienes vestida antes de entrar a la preparatoria. – dijo una chica de cabello castaño claro y ojos marrones. Detrás de ella, había una chica de ojos claros entre miel y verdes, casi como los de Iris, a diferencia de que los de Iris tenían otro tono más gris.
- Barbie, ¿cuántas veces te he dicho que no te metas con mis amigas? – preguntó Iris, poniéndose de pie.
- ¿Y cuántas veces te hemos dicho nosotras que tú rostro es horroroso y no escuchas? – dijo la chica de ojos claros.
- Karla, tú no te metas, ¿sí? – dijo Dani, poniéndose de pie junto a Iris.
- Chicas… - murmuró Mina. – Recuerden que la violencia no es el camino correcto. – dijo. - ¿Cierto, Sandy? - Sandy miró a Mina.
- Te apoyo si a cambio me das algo de queso. – dijo Sandy con normalidad.
Mina giró los ojos y miró a Sandy alzando las cejas.
- Está bien. – dijo Sandy, quién se puso de pie, junto con Mina, para ponerse en medio de Karla y Barbie, e Iris y Dani. – Por el sabor del queso, ¿podrían mantenerse tranquilas por al menos un día? – preguntó Sandy.
- Ohh, ¿así que ahora eres la defensora? – preguntó una chica algo morena y de cabello castaño.
- Nathy, tranquila, ¿sí? – dijo la chica que lideraba aquél grupo.
Su nombre era Miiaka, y junto a Barbie, Nathy y Karla, tenía una banda: Winnie’s Stars. Podríamos decir que siempre fueron las típicas chicas populares, las que hacen que los demás besen el piso por donde ellas caminan, las que pasan por encima de cualquiera solo para conseguir lo que quieran…si, esas eran ellas.
- No queremos molestar a nadie, Sandy. Tranquila, ¿está bien? – le dedicó una sonrisa.
- Hipócrita. – tosió Iris.
- No importa lo que digas, igualmente siempre serás una perdedora. – hizo una mueca. Las demás comenzaron a reír. – Y, cerebrito… - se dirigió con Dani – Procura no molestar a mis chicas, ¿sí? – dijo.
- Ohh…pero si no queremos molestar a nadie, Miiaka. Tranquila, ¿está bien? – dijo Dani, imitándola con burla. Miiaka alzó una ceja, y se dispuso a girar los ojos y darse la media vuelta. Dani sonrió satisfecha.
Dani es una chica que realmente es difícil de definir. Tiene un grandioso sentido del humor y siempre ha adorado hacer reír a las personas. Siempre ha sido una chica culta e inteligente. Se esmera por conseguir las mejores calificaciones, y se esmera por formar una vida social y no solo pasar todo el tiempo estudiando y haciendo tareas. Desde que tiene memoria, la tachaban de ‘nerd’ en todas partes, nunca pudo abrirse a las personas como realmente era, hasta que finalmente conoció a sus tres mejores amigas Mina, Iris y Sandy.
Usualmente la preferida de la mayoría de los profesores. Tiene la tendencia de no darse el crédito que merece, lo que quiere decir que no se considera ni inteligente, ni bonita, ni amable; tiene problemas con su autoestima, lo cual raramente sale a la luz, pues siempre está bien arreglada y parece que tiene confianza en sí misma, pero todo es una máscara. Es una persona algo reservada al principio, ya que no le gusta confiar en la gente, pues muchas veces la han herido. Prefiere estar sola que mal acompañada. En general es simpática y amable, cuando los demás son amables con ella, si no, puede llegar una mente muy perversa. La mayoría de las personas, comentan que ella podría fácilmente pertenecer a las Winnie’s Stars, pues puede llegar a ser lo suficientemente ‘bitch’ cuando quiere.
Usa la lógica para la mayoría de las cosas, por lo cual, siempre desilusiona a Sandy cuando ésta cree que todo pasa gracias a la magia. Puede ser algo reservada a veces, pero cuando alguien se mete con las personas que realmente le importan. Es de carácter fuerte, y no suele tener mucha paciencia con las personas, aunque sabe controlarse. No es mucho de demostrar lo que siente, y a veces se le dificulta confiar en la gente.
La puerta se abrió de repente, y el profesor entró apurado. Tras él, venía Libi, con una caja de material para el profesor.
- Gracias, señorita. Puede irse a sentar. – le dijo a Libi, quien dejó la caja sobre el escritorio. Fingió una sonrisa y cuando estaba de espaldas, hizo una mueca, Iris y Sandy se comenzaron a reír.
- Clase, háganme el favor de sentarse y saquen sus libros. – un corto abucheo se escuchó de parte de los alumnos.
- Libi, ¿porqué tan tarde? – preguntó Iris.
- Bueno, anoche me entretuve terminando la canción que les prometí para la banda. – dijo.
- ¿En serio? – dijo Sandy. – Oh, Libi, te adoro, de verdad, ¡TE ADORO! – exclamó sonriente.
- Señoritas, ¿pueden poner atención? – preguntó el profesor, mirando significativamente a Sandy. El trío asintió, y en cuanto se puso de espaldas, siguieron hablando.
- Si, bueno, supongo que solo tenemos que hablar con Mar, para ver qué otras cosas ha planeado. – agregó Libi, con una corta sonrisa.